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Balmoral, la residencia del norte de Escocia donde falleció la reina Isabel II
La residencia de Balmoral, donde Isabel II falleció el jueves, es una propiedad privada de la familia real donde a la monarca le gustaba veranear lejos de las multitudes y las miradas en esta región remota del norte de Escocia.
La residencia fue el decorado de la última fotografía de la reina el martes, cuando recibió a la nueva primera ministra Liz Truss.
En esta fotografía poco habitual dentro del castillo se ve a Isabel II sonriente, pero frágil a sus 96 años, apoyándose en un bastón en un salón turquesa y ante una chimenea de mármol.
En cambio, existen numerosas fotografías de la familia real en los jardines o en los campos de Balmoral.
Una de ellas muestra en 1960 a una joven reina arrodillada sobre un mantel junto a su marido Felipe y el príncipe Carlos ante el imponente castillo. En otra, el duque de Edimburgo asa relajadamente carne en una barbacoa.
También se puede contemplar a Isabel II a caballo recorriendo sus tierras, caminando con sus perros e incluso conduciendo un Land Rover.
Cuando están en Balmoral, los miembros de la familia real "actúan como gente normal hasta cierto punto", decía en 1972 el antiguo fotógrafo de la monarquía, Lord Lichfield, citado por la revista Town and Country.
"El almuerzo siempre se come en el exterior y están fuera todos los días en expedición", explicaba.
Balmoral era una de las residencias preferidas de la reina Isabel II. El dominio pertenece a la familia desde que el príncipe Alberto lo compró para la reina Victoria en 1852. El castillo se terminó cuatro años después.
Allí, el tiempo parece haberse detenido.
"Aunque en gran parte sigue idéntico a lo que era durante el reinado de la reina Victoria, los propietarios reales sucesivos continuaron la iniciativa del príncipe Alberto aportando mejoras el dominio", se lee en la web oficial del castillo.
- Un "purgatorio" para Thatcher -
La residencia ha quedado atada a la historia de la familia. En 1981, el príncipe Carlos y Diana terminaron su luna de miel en Balmoral, donde posaron para la prensa a la orilla de un río.
La reina, su heredero y sus dos hijos Guillermo y Enrique se encontraban también en Balmoral cuando, a finales de agosto de 1997, la carismática princesa de Gales murió en París, en un accidente de tráfico perseguida por paparazzis.
Mientras los ciudadanos conmocionados depositaban millones de flores ante los palacios de Buckingham y Kensington, Isabel y Carlos se atrincheraron en Balmoral con los dos niños y se mantuvieron en silencio durante varios días.
La reina fue acusada de falta de compasión en lo que fue uno de los momentos más difíciles de su mandato.
Las anécdotas no escasean en Balmoral. Allí la familia sometía a un temido "examen" a los nuevos llegados.
Los primeros ministros acudían a pasar fines de semana. La conservadora Margaret Thatcher llegó con un calzado poco adecuado para el remoto norte escocés y tuvo que pedir prestadas uno para seguir a la reina en su paseo.
Según la biógrafa de la reina Ben Pimlott, la "Dama de Hierro" consideraba inicialmente los viajes a Balmoral como una especie de "purgatorio".
El ex primer ministro Tony Blair aseguró que sus fines de semana en el castillo escocés eran "una combinación de lo intrigante, lo surrealista y lo absolutamente espeluznante".
En su autobiografía describe la escena de los miembros de la realeza limpiando los platos después de una de las barbacoas del difunto príncipe Felipe.
"La reina pregunta si has terminado, apila los platos y se va al fregadero", relataba el ex dirigente laborista.
¿Qué pasará con Balmoral bajo el reino de Carlos III? Hasta ahora, él moraba en su residencia privada en el mismo dominio, Birkhall. Pero esto también podría cambiar.
H.Müller--CPN