-
La huida de Flávio Bolsonaro pone a prueba la relación entre Brasil y EEUU
-
"No les importamos": recortes en programas de ayuda incitan el voto castigo contra Trump
-
El FMI alcanza un acuerdo con Argentina para el desembolso de 900 millones de dólares
-
Bolivia autoriza la importación de gas en medio de una histórica caída de la producción
-
El jefe de la OIEA pide a Irán colaboración para comprobar el estado de sus obligaciones
-
Polonia albergará un centro de mantenimiento de misiles Patriot
-
El ciclón Arnab toca tierra en India y obliga a decenas de miles de evacuaciones
-
Trump flexibiliza normas que impedían a productores de petróleo y gas liberar metano
-
Al inicio de su visita al Caribe, Carlos III reconoce los "sufrimientos del pasado"
-
Carlos III comienza gira caribeña marcada por pedidos de reparaciones por la esclavitud
-
Trump recurre a medidas drásticas para sembrar dudas antes de las elecciones en EEUU
-
Los principales temas de las elecciones legislativas de medio mandato en EEUU
-
La UE desea reforzar Frontex y ampliar sus competencias para expulsar migrantes
-
Comienza el juicio de un grupo de jóvenes contra el estado de Canadá por la acción climática
Miss Gaviota, la mujer trans de la lucha libre en México
De día es la artística Wendy Martínez; de noche, la aguerrida Miss Gaviota. Esta mujer mexicana trans alterna los delicados oficios del estilismo y la costura con la rudeza de la lucha libre.
Vestida de púrpura reluciente y entre aplausos de los espectadores, Miss Gaviota sube al cuadrilátero de la Arena Coliseo San Ramón, en Puebla (centro), para trenzarse en duelos de golpes y llaves con sus oponentes, hombres musculosos enmascarados.
Wendy Martínez afirma ser la primera estrella trans de la lucha libre en México, un mundo donde también aprovecha su talento para confeccionarles trajes a otros combatientes y vender camisetas con su imagen.
Sin inmutarse por los asistentes que le gritan "¡puto!", un insulto homofóbico, Martínez, de 46 años, salta al ataque.
"Es parte de" la lucha libre, dice Martínez sobre los ataques verbales y la discriminación que también ha enfrentado en las calles de Ciudad de México, donde vive, pero que le ha servido como combustible en el ring.
"Yo era muy peleonera (pendenciera), la verdad. Me peleaba con todo el mundo, a mí no me podían decir una mala palabra en la calle porque yo, ¡n'hombre!, me regresaba y era el peleadero. Y después dije, pues bueno, ¿por qué no entrenar lucha libre y así me van a pagar por pegarles?", comenta.
La participación de personas trans en el mundo del deporte ha sido motivo de debate. En marzo pasado, la Asociación Mundial de Atletismo prohibió participar en clasificatorias mundialistas femeninas a atletas trans que hubieran pasado por la pubertad masculina.
"Estoy preparada a mil por ciento a enfrentarme con quien sea", asegura Martínez, en la antesala de la Marcha del Orgullo que se celebrará este sábado en México.
La violencia contra la comunidad LGBTQ+ en este país se cobró la vida de al menos 87 de sus integrantes en 2022, una cifra en aumento desde hace tres años, según datos de la organización de defensa Letra S. De ese grupo, 55% eran mujeres trans.
- Desquite -
Durante el día, Martínez administra un pequeño salón de belleza en la planta baja del edificio donde comparte un hacinado departamento con varios familiares, a pocas cuadras del Zócalo, principal plaza pública del país.
"Aquí me hacen enojar mis clientas y arriba del ring me desquito, allá saco ese estrés", confiesa Martínez sonriente, mientras le corta el cabello a su tía.
"Me siento tan cómoda en la arena de la lucha libre como lo estoy aquí en el salón de belleza", añade.
En México existe un grupo de luchadores que pelean vestidos de mujer, aun sin ser parte de la comunidad LGBTQ+. Son conocidos como "Los Exóticos".
Según cifras oficiales, al menos 5 millones de mexicanos mayores de 15 años se identifican como LGBTQ+, casi 5% de la población del país.
Para Martínez, su identidad dentro y fuera del encordado es motivo de orgullo.
"Siempre me he considerado una mujer desde que tengo uso de la razón. Tal vez papá Dios me mandó en un cuerpo equivocado, pero tengo unos pensamientos y un sentimiento de mujer que no voy a cambiar por nada del mundo", sostiene.
P.Gonzales--CPN