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Un barrio londinense, en pie de guerra contra un centro de datos
Los vecinos de Brick Lane, el corazón de la comunidad bangladesí en Londres, se oponen al proyecto de construcción de un centro de datos en una antigua fábrica de cerveza, un caso que ilustra la tensión entre el sector digital y las poblaciones locales.
El barrio fue durante mucho tiempo una arteria emblemática de los barrios populares londinenses. Los turistas aprecian sus comercios de ropa de segunda mano, las tiendas de discos y sus locales de bagels abiertos día y noche.
Faysal Ahmed, concejal del distrito de Tower Hamlets, cuenta que sus padres tenían un restaurante debajo de la vivienda familiar.
Aún quedan algunos locales tradicionales, pero el concejal lamenta la progresiva transformación del barrio en beneficio de la vecina City, el distrito financiero.
El proyecto del centro de datos forma parte de la reconversión, valorada en varios millones de libras, de la Truman Brewery, un recinto de 4 hectáreas que también albergará oficinas y comercios.
Una evolución que sus detractores consideran absurda.
La proliferación mundial de centros de datos, especialmente con el auge de la inteligencia artificial, suscita la oposición de los vecinos, preocupados por su huella energética y las consecuencias para el urbanismo.
- Patrimonio -
En Brick Lane, Faysal Ahmed lamenta que el proyecto aprobado por el gobierno ocupe un terreno que podría contribuir a dar alojamiento a una parte de los 31.000 hogares del distrito inscritos en la lista de espera de viviendas sociales.
De los 44 pisos previstos en el plan de remodelación, solo seis serán viviendas sociales, una situación que ha llevado a los vecinos a manifestarse el viernes.
A Susanna Kow, miembro de la campaña "Salva a Brick Lane", le preocupa "la necesidad de viviendas sociales asequibles para los jóvenes y la conservación del patrimonio y el carácter" del barrio.
Según los documentos urbanísticos, el Gobierno laborista alegó la necesidad de responder a la creciente demanda de tecnología como la inteligencia artificial.
La AFP contactó con el Ministerio de Vivienda y la Truman Brewery pero han declinado pronunciarse sobre las críticas.
"Llevamos años haciendo campaña sobre temas urbanísticos y, en términos más generales, sobre la invasión de la City" en el barrio, explica Jonathan Moberly, que lidera la protesta local.
El proyecto ilustra "un problema nacional cada vez mayor: la cantidad de electricidad que consume "puede impedir que vean la luz otros proyectos, como viviendas", añade.
Según la Agencia Internacional de la Energía, la demanda mundial de electricidad de los centros de datos se disparó un 17% el año pasado y se duplicará entre 2025 y 2030.
- "Con los pies por delante" -
"Todo lo que hacemos hoy en el ámbito digital proviene de un centro de datos", responde a la AFP el consultor Mark Acton, para quien la proximidad de una instalación como la prevista en Brick Lane es crucial para Londres.
Si el Reino Unido quiere garantizar su soberanía, especialmente en materia de inteligencia artificial, "hay que ubicar (estos centros de datos) en algún sitio", añade.
La asociación medioambiental Global Action Plan, que aboga por que se tenga más en cuenta la opinión de los vecinos, estima sin embargo que la normativa británica no contempla suficientemente el coste medioambiental de estas instalaciones.
"Ha sido una especie de caballo de Troya para un mal desarrollo", declaró a la AFP Owen Espley, un directivo del grupo.
Un poco más lejos en la calle, Carol Burns, nacida y criada en el barrio, no tiene la intención de marcharse a otro sitio.
Sentada en la tienda que su familia dirige desde el siglo XIX, con las paredes cubiertas de fotos, se siente orgullosa de pertenecer a la comunidad del East End de Londres.
"La gente siempre intenta comprar este local, pero ni hablar. Tendrán que sacarme de aquí con los pies por delante", afirma con su marcado acento cockney.
Ng.A.Adebayo--CPN